16.8.16

Diario de lectura: Cómic.



- Blacksad integral. Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido. Recopilación de los cinco volúmenes de "Blacksad". Se incluyen también dos historias no recopiladas en álbum hasta entonces, "Como el perro y el gato" y "Escupir al cielo", mas una colección de bocetos y una brevísima introducción de Régis Loisel. Así pues, todo Blacksad hasta la fecha (2015). 

Las dos historias son breves, de sólo dos páginas cada una, pero magistralmente armadas. De la primera, hay que notar el paso de colores sombríos a cálidos, y uno de los pocos casos en que se echa mano de la estética "furry" para darle énfasis al mensaje de hermandad (en éste caso se pone el énfasis en la discordia y la amistad entre especies normalmente hostiles). En la segunda, se reitera el mensaje del primer volumen, "Un lugar entre las sombras", y que es la firme creencia en un mundo justo, por irracional que pueda parecer en un mundo donde prevalece por el contrario la injusticia. 

Aunque el primer y el quinto volumen de "Blacksad" no cumplen del todo con las expectativas, en total es una serie que merece ser leída, comentada (criticada también, desde luego) y estudiada. En general una de las mejores actualizaciones del "Noir" que he tenido el gusto de leer. 

15.8.16

Diario de lectura: Cómic.



- Amarillo (Blacksad, vol. 5). Juan Díaz Canales (Guión) y Juanjo Garnido (Dibujo). Al poco de concluir su misión (en el volumen anterior), John Blacksad consigue un trabajo mucho más tranquilo: se trata tan solo de conducir un automóvil de un estado a otro. Pero en el camino se topa con los excéntricos poetas Abraham Greenberg y Chad Lowell, quienes están a punto de comisionar con un violento destino. Para su malestar, Blacksad queda nuevamente involucrado en una maraña de asesinatos y chantajes, mientras que un escritor lucha con su propia consciencia...

El quinto volumen de ésta saga cambia de nueva cuenta el escenario y el estilo; en esta ocasión se nos presenta, en lugar de un misterio, un drama de personaje (y más aún, una tragedia de personajes) que abarca varios estados y una galería de personajes a cual más pintoresco.

Desafortunadamente, ésta es la más floja de las entregas de Blacksad, después del primer volumen. El tono brinca demasiado entre el humor caricaturesco y el drama exacerbado sin que consiga encontrar un punto intermedio, como en los otros volúmenes. Los personajes y el dibujo, eso sí, mantienen la calidad esperada. Pero lo que sí resulta pasmoso es tomar una serie de personajes muy abiertamente basados en la llamada "Beat Generation" (Greenberg viene a ser Allen Ginsberg, Lowell viene a ser Jack Kerouac y su amigo Billy Sorrows viene a ser William Burroughs. Incluso el abogado / agente literario Neal Beato vendría a recordar a Neal Cassady)... para contar una historia heterocéntrica por dónde se le vea.

Es curioso (o no tanto), diversos artistas heterosexuales han abordado a estos escritores en sus propias obras y si por un lado celebran la actitud de rebeldía y de pasión por el arte llevado al límite, por otro abordan con reticencia inusitada el tema de la homosexualidad, cuando no lo evaden por completo. Así en el cómic "Uncle Bill", de Bef (que sin ocultar el tema, tampoco se atreve nunca a mostrar ningún contacto entre hombres y sí en cambio una escena explícita de sexo heterosexual), la adaptación cinematográfica de "Naked Lunch", de David Cronenberg (que apenas se atreve a mostrar un tímido beso en la frente --eso sí, su posterior "Crash", adaptación ahora de J. G. Ballard, compensa con creces éste extraño pudor cinematográfico) y así ésta historieta, que lo más que se atreve a sugerir del tema es el hecho de que Bill sea un flamingo (pero con un hijo, claro está, y no precisamente basado en el verdadero Burroughs Jr.). El criminal atormentado, cómo no, es salvado por el amor a y de una mujer.

Y es una lástima, porque el despliegue de referencias literarias y teatrales, amén del tema del racismo, que sí se mantiene desde volúmenes anteriores, tendrían que compaginar con una  historia más audaz. Irónicamente, con una historia justamente tan atrevida como lo fue en sus días la obra de ésa generación literaria.

Hasta el momento ha sido el último volumen de Blacksad, sin contar la edición integral. 

11.8.16

Diario de lectura: Comic.



- El infierno, el silencio (Blacksad, vol. 4). Juan Díaz Canales (Guión) y Juanjo Guarnido (dibujo). Por intervención de su amigo Weekly, Blacksad se desplaza a Nueva Orleans y es contratado para localizar a Sebastian Fletcher, un pianista de renombre en el ambiente del jazz. Pero esa búsqueda pronto los envuelve a los dos en una conspiración mucho más siniestra y que destapa varios secretos que se suponían enterrados. Normal para el detective Blacksad; por lo menos hasta que entran en juego fuerzas más allá de la vida y de la muerte...

La cuarta entrega de Blacksad continúa con la calidad de las anteriores, apostando en ésta ocasión por una historia no lineal, que brinca hacia adelante y hacia atrás en el tiempo para desenmarañar una trama con diversas alusiones políticas e históricas. También por primera vez se juega muy ligeramente con lo fantástico (dos personajes podrían ser simplemente Dupré, intentando cubrir todas sus pistas, y un marinero cualquiera.... también podrían ser, respectivamente, el diablo mismo y un ángel guardián. Inclusive, según me señaló un amigo, el segundo personaje podría ser la reencarnación de Natalia Wilford, de la primera entrega), incluyendo una secuencia entre sueño y alucinación que parece haber sido compartida por dos personajes a kilómetros de distancia. 
Por lo demás, es otro misterio hábilmente armado. 

9.8.16

Nota local después de ver cierta película.


…eso sí, con respecto a “Suicide Squad” –carambas con la distribución de Cinemex. 
Como sabrán por noticias, se supone la cadena Cinemex tuvo un problema con los distribuidores de esta película y total, no la manejan. Tuvieron que reembolsar todos los boletos de premiere. Ok, esas cosas pasan. 
Pero lo que se pasa de la raya es que la administración no se molestó en avisar a todas las sucursales, y de ahí los gerentes… el hecho es que después de haber dado ese aviso por redes sociales de todos modos seguían vendiendo boletos para ésta película. Y claro, más líos, que reembolso y quien sabe qué. 
Dicen que es debido al dueño, que entre esto y no sé qué escándalo con vetas, más bien le convienen este tipo de desastres, así reduce sus impuestos. Pero por quien sí lo siento es por el público, que es quien queda frustrado, y por los empleados, que son quienes se llevan las quejas del público, a quienes hacen dar la cara. 
Y bueno, según todo esto ilustraría que la cadena Cinépolis es la mejor opción en México, más concretamente en la Ciudad de México, pero no seamos ingenuos –más bien ilustra el problema de los emporios comerciales. Recordemos cómo en su momento Blockbuster destrozó a todas las otras tiendas de video (¿recuerdan los últimos años de Videocentro, por ejemplo? ¿Qué tal del maravilloso Videodromo?) y luego se hundió porque los tiempos cambian y la empresa matriz no quiso aliarse con Netflix.
Aquí, el riesgo no es tanto que los dos emporios de cine se destruyan entre sí, sino el hecho de que siguen tragándose a las cadenas más pequeñas, que son las que ofrecen opciones fuera de, digamos el “mainstream” –Cinemanía, que distribuye películas mexicanas (¡urge más distribución del cine local y urge que el público busque más opciones fuera de Hollywood, no me dirán que no!), por ejemplo. Si no, para cuando nos demos cuenta ya ni la Cineteca Nacional persistirá. Y ahí sí que se vuelve triste el asunto.