18.6.18

Diario de lectura.




- La fiesta pagana. (Varios). Once cómics de otros tantos autores acerca del carnaval en La Paz, Bolivia —y, como apunta Avril Filomeno (quien a su vez contribuye una historia) en su introducción: “el espectador no encontrará una narración didáctica o turística que explique cada fiesta”. Y es mejor así: Más que una muestra folclórica, es un fresco de tópicos y emociones que derivan de las tradiciones. 

Las historias son variadas —de lo “realista” (Frank Arbelo adapta un pasaje de documental) a lo fantástico (“La cita”, de Alejandro Archondo) a lo maravilloso (“Devoción”, de Susana Villegas, “El oso”, de Alejandro Salazar) —¡y mucho más! 


Una buena muestra del cómic boliviano actual. Recomendado. 


14.6.18

Diario fílmico.




- Ángel de fuego. (México, 1992. Dir. Dana Rotberg). Alma es una joven trapecista de circo, e hija del payaso Renato, a la postre dueño del circo en cuestión. Pero hay tres problemas: La madre de Alma, que se aparece cada tanto. La muerte de Renato. Y el embarazo de Alma… por parte de Renato. 
Pero Alma está decidida a tener a su hijo, así que huye del circo y se une a una banda de titiriteros cristianos ambulantes, buscando tanto techo como redención. 
Más como entre fanáticos siempre hay más abuso que fe, Alma tendrá que demostrar a todos lo que es un auténtico ángel de fuego…

Una película desconcertante, más aún en el panorama del cine mexicano de los 90. Recuerda un poco al cine de Jodorowsky (“Santa sangre”, desde luego), de López Moctezuma, y de otros “directores malditos”. O bien, anticipa un poco el cine de Amat Escalante (algunos pasajes se ven recreados en “Sangre”, de Amat). Pero en realidad no es tanto un homenaje sino una compleja parábola en cine. 


Una película dura, difícil de ver, y al mismo tiempo fascinante. Recomendado especialmente para quienes buscan el, por así decirlo, cine marginal —el más original, de propuestas inusuales y muy originales puestas en escena. 


7.6.18

Diario de lectura.




- Este cómic no es arte. Axur Eneas. Un cómic autobiográfico en el cual Eneas (con un alter-ego de mapache antropomórfico —Furry, si se quiere) narra sus difíciles años de aprendizaje, su paso por diversas academias y galerías del arte, y su constante empeño por ser autor de cómics, contra la incomprensión y ninguneo de casi todos cuantos le rodean. 

La ópera prima de Eneas (o en todo caso su primer libro publicado profesionalmente) es una obra que desde ya sorprende por su madurez narrativa. El resumen haría pensar que se trata de una obra lastimera adolescente, pero el sufrimiento que retrata es sincero (y explícito: Hay hasta un intento de suicidio), además de conseguir varias críticas efectivas al sistema académico mexicano. Ciertas opiniones o estrategias de Eneas pueden ser cuestionables —su disgusto por el arte conceptual, su recurso de presentar a los personajes humanos como animales y a los animales como humanos (es decir, las mascotas humanas causan un efecto más bien surreal, sin que quede del todo claro si es intentional) — pero incluso en ello es la sinceridad lo que salva el relato. 


Una obra interesante, que causa curiosidad por las siguientes obras de Eneas (que esperamos sean muchas y variadas). 

Diario de lectura.




- Achiote. Alberto Montt. Una serie de viñetas autobiográficas de Montt (“En dosis diarias”, “Laura & Dino”), que son, como el propio Montt nos dice, “retratadas tal como las recuerdo, sin ningún orden cronológico ni geográfico”). En efecto: Salta de su juventud en Ecuador a su vida en Chile, de anécdotas de la infancia a reflexiones de adulto. Y todo narrado con un estilo gráfico altamente estilizado, de bellos colores. 

Como suelen ser las anécdotas reales, muchas de las historias aquí presentes a primera vista parecieran no tener objetivo y ser sólo eso, una anécdota. Pero de hecho hay aquí un proceso fascinante de la memoria (“para mi ilustrarlas fue una forma de torcerle la mano al olvido”, nos dice también Montt) y la reflexión. Es de notar que la primera historia retrata el proceso mismo de recordar y que la última es una afirmación de la voluntad de vivir a partir del recuerdo vívido de los muertos queridos. El humor al que Montt nos tiene acostumbrados viene aquí casado con una auténtica poesía visual. Es un libro a primera vista inusual en su producción, pero bien visto mas bien una parte fundamental de ésta.