20.10.17

Diario de lectura.



Reto de lectura, Octubre: Antologías. 



- Ciudad fantasma, vol. 2 (Relato fantástico de la Ciudad de México, siglo XIX-XXI). El segundo volumen a cargo de los mismos editores (y ahora con consejos del librero cuyo reto  llevó al primer volumen) presenta quince cuentos más de otros tantos autores —esta vez tanto fantásticos como de clasificación más compleja. Y esta vez más que tener como escenario la Ciudad de México, ésta es una suerte de totem sobre el que giran las diversas narraciones. Además esta vez hay un segundo tema enlazado en toda la antología, que es el de los dobles —a veces literales, a veces temáticos. Hay también varios textos de efecto ambiguo, y por esto mismo ahora más cercanos a lo fantástico que a lo terrorífico (como era el caso del primer volumen) —si bien aún hay varios textos legítimamente terroríficos. 

La nómina de autores es variada; desde autores consagrados (en el género y no) hasta noveles cuyo cuento incluido aquí es de hecho inédito. La calidad es pareja, y es de agradecer que se incluyan muy diversos tipos de textos —breves esbozos, ambiguas narraciones pseudo-policiacas, cuentos de monstruos más o menos tradicionales, leyendas, algo de posmodernidad inclusive. 

En resumen, un buen complemento al primer volumen y de meritoria lectura. Aunque disfruté más la lectura del primero, agradezco que éste no se limitar a repetir la fórmula sin más y en su lugar tomara diversos riesgos. 



11.10.17

Diario de lectura.


Reto lectura, Octubre: Antologías. 



- Ciudad Fantasma, vol. 1 (Relato fantástico de la Ciudad de México, siglo XIX-XXI). Quince cuentos fantásticos que tienen como escenario la Ciudad de México; sus tradiciones, monstruos y sombras. Desde Artemio de Valle-Arizpe hasta Bibiana Camacho, desde las leyendas prehispánicas hasta el cuento posmoderno. Selección de Bernardo Esquinca y Vicente Quirarte. 

Partiendo de un desafío lanzado por un vendedor y coleccionista de libros, los autores se dieron a la tarea de buscar diversos cuentos que ilustraran el lado más fantasmal de la capital de México. Los resultados son variados, y felizmente eficaces. No todos son relatos de terror (los hay de fantasía dramática e inclusive uno de corte humorístico), ni todos son de fantasmas (otros monstruos se dan cita en estas páginas, desde vampiros hasta seres mucho más difíciles de aprehender con palabras o con la mente). Y la selección que abarca tres siglos, incluye tanto a autores de frecuente aparición en el género (José Emilio Pacheco, Mauricio Molina, José Ricardo Chaves, Alberto Chimal, Ignacio Padilla) como a otros no a menudo relacionados con éste (José María Roa Bárcena, Salvador Elizondo, Rafael Pérez Gay). Todos, eso sí, son textos de gran calidad. 

Y en conjunto ofrecen una deliciosa lectura, ahora sí de terror (los episodios alejados de éste sirven de sorbete entre delicias, y así ayudan a disfrutar cada bocado narrativo con creces). Una antología sumamente recomendada. Hay también un segundo volumen con otros tantos autores y textos. 

3.10.17

Diario de lectura, Septiembre.


Reto de lectura, Septiembre: Leer solo libros ilustrados. 



Un libro escrito en español, uno en francés y traducido al español, y dos en inglés: 

- Blancanieves en el metro.

- El suspiro. 

- Stardust. 

- The Katurran Odyssey. 


Los cuatro fueron cuentos de fantasía. Tres para niños (mejor dicho para todas las edades) y uno para adultos. Los dos últimos se ajustan a la historia épica de fantasía, con un protagonista que parte en un largo viaje en busca de algo (una promesa, en ambos casos), y  se encuentra con toda clase de curiosidades. Para cuando su viaje termina, no es el mismo, y en realidad es sólo el comienzo de toda una aventura. 
Los otros dos toman un enfoque distinto; curiosamente ambos libros en español tienen una protagonista femenina, la cual busca corregir un error (propio por parte de una y social por parte de la otra). 

En todos, por supuesto, las ilustraciones juegan un papel fundamental; no son meros adornos, sino que le confieren una dimensión extra al texto. Y en ese sentido, son obras colectivas (salvo “El suspiro”, donde la autora y la ilustradora son la misma persona). 

En conjunto revelan las posibilidades de la fantasía (e imaginación en general), de la literatura infantil (y no tan infantil) y de las técnicas mixtas. 


25.9.17

Diario de lectura.


Reto de lectura, Septiembre: Leer sólo libros ilustrados. 



- El suspiro. Marjane Satrapi (traducción de Manel Vidal). Una joven interesada en la botánica recibe una semilla azul que produce una planta asombrosa. Un año después es momento de que ella pague la deuda. Y esto es sólo el principio de una maravillosa serie de aventuras…

El relato ilustrado de Satrapi (autora de cómics como “Persépolis” y “Bordados”; también directora de cine, por ejemplo “The voices”) es un cuento de hadas moderno para lectores de todas las edades y que en mucho recuerda antecedentes como “Las mil y una noches”. Con personajes que sólo a primera vista son sencillos y con una trama que toma muchos caminos inesperados, el resultado es una obra de gran mérito. Titulo original en francés: “Le Soupir”. 


7.9.17

Diario de lectura.


Reto de lectura, Septiembre: Leer solo libros ilustrados. 



- Blancanieves en el metro. (Varios). Un relato sobre una princesa (la propia Blancanieves, de la famosa fábula) que visita México y desde su primer paseo en metro nota la enorme disparidad entre la publicidad y la realidad — y un cisma ente los propios ciudadanos; generalmente por cuestiones de raza y de color de piel. Ella continuará su viaje por lo más profundo de México. Y de paso, usará un poco de magia para darle una pequeña lección a la sociedad… 

Texto de Annuska Angulo, con ilustraciones de Marcos Almada y un epílogo explicativo de César Carrillo Trueba. Un cuento para niños (aunque no se anuncia como tal) cuya intención es denunciar el profundo racismo que impera en la sociedad mexicana del presente. Si algunas muestras son un poco reductivas y si la solución parece demasiado fácil (además de que tiene una pequeña paradoja en su planteamiento), sirve perfectamente como primera enseñanza de un tema que, en efecto, mucha de la sociedad mexicana está reacia a admitir, mucho menos a discutir. 


Diario de lectura: Agosto.


Reto de lectura, Agosto: Autobiografías, biografías y autoficción. 



Tres libros en español: 

- Antes que anochezca. Reinaldo Arenas. 

- El desbarrancadero. Fernando Vallejo. 

- De cuerpo entero. Luis Zapata. 

Tres relatos autobiográficos de tres escritores latinos gay. Un cubano, un colombiano (colombiano-mexicano, si queremos ser precisos) y un mexicano. Y hasta ahí las similitudes. El de Arenas es un libro que es a la vez novela, autobiografía, acto de protesta y testamento poético. El de Vallejo es una novela de pretexto autobiográfico (quizá autoficción) que parte de una anécdota concreta para presentar toda una reflexión. Y el de Zapata es una serie de recuentos hilados a partir de un relato anecdótico. 

Las intenciones son sumamente distintas. Y aunque las tres son obras de calidad, su lectura afecta de maneras muy distintas. La primera conmueve e incita a pensar. La segunda provoca y también incita a pensar. La tercera… entretiene, aunque no tiene tanto interés en la reflexión. 

De todas formas entre las tres tejen un muestrario de lo que significó ser gay en Latinoamérica en el siglo XX, desde muy distintas perspectivas (y sin que sea la experiencia absoluta, cosa más bien imposible), desde diversas clases sociales…

…quizás eso sea lo que le falta al texto de Zapata: Una mejor conciencia de clase, cosa que los otros dos autores sí exhiben (y con esto quiero decir que Arenas y Vallejo están conscientes de sus propios privilegios y prejuicios. No están interesados en desecharlos, pero están conscientes de ellos). Es como el contraste que comenté en otra ocasión, la diferencia entre Pedro Lemebel y Guillermo Osorno. El primero escribe con un ojo que escudriña en todas las capas de su sociedad y el segundo desde la perspectiva de un niño privilegiado que se asoma tímidamente al mundo a su alrededor. Así aquí —donde Arenas y Vallejo escriben desde la perspectiva del disidente, Zapata lo hace desde la perspectiva del privilegiado que no está consciente de serlo. 

De cualquier modo, son tres textos cuya lectura es de gran interés. 


Diario de lectura.


Reto de lectura, Agosto: Autobiografías, biografías y autoficción. 



- De cuerpo entero. Luis Zapata. Publicado en 1990, este breve libro forma parte una colección en que diversos escritores mexicanos publicaron relatos autobiográficos. El de Zapata se titula “Las cálidas tardes del cine Guerrero”. Nos cuenta sus años de infancia con el pretexto principal de sus experiencias en el cine y el teatro. Más que un listado de películas, espectáculos y estrellas del momento (que sí lo hay), sirve de punto de partida para rememorar anécdotas que influyeron la posterior obra del propio Zapata —muy particularmente su novela “La hermana secreta de Angélica María”. 

El relato es ameno y se siente sincero. Si por momentos parece un poco ligero es porque las anécdotas las cuenta más o menos como las recuerda (inclusive un caso escabroso —el hallazgo de un cadaver en una bodega), con la concesión de que a veces la memoria altera los hechos. En general es una lectura entretenida, no demasiado compleja. 


31.8.17

Diario de lectura.


Reto de lectura, Agosto: Leer sólo biografía, autobiografía y auto-ficción. 



- El desbarrancadero. Fernando Vallejo. Tras el ciclo de “El río del tiempo” y la inusual (para Vallejo) “La virgen de los sicarios” apareció “El desbarrancadero”, en el cual esa voz narrativa de Fernando Vallejo (su doble literario, su confesión en prosa) toma como punto de partida la agonía de su hermano Darío, víctima del SIDA. Pero como en todas las ¿novelas? ¿novelas autobiográficas? ¿prosas de auto-ficción? de Vallejo, esa anécdota no es mas que el punto de partida para una serie de recuerdos hilvanados. También de toda suerte de protestas contra todo y contra todos, como es característico de su obra. Mientras nos habla de los últimos días de Darío y de su relación con él (a veces fraternal, a veces amistosa, a veces de hecho incestuosa y a veces distante), también se explaya en la muerte de su padre (“papi”) y arremete contra su madre y el más joven de sus hermanos (“la loca” y “Cristoloco, el Güevón”). De paso, los obligatorios recuerdos esbozados en otras obras —el infaltable globo rojo de “Los días azules”, algunos pasajes de “Los caminos a roma” y de “Entre fantasmas”. Y hasta la metáfora literaria, en que la muerte de Darío es también la muerte del propio Fernando, para narrar o bien desde el más allá o bien desde el diván de un psicoanalista, según se quiera ver. 

La de Vallejo es una de las pocas narrativas que se proponen provocar absolutamente a todos, y si a menudo cae en contradicciones (lo que se alaba en una página se aborrece cinco páginas después y viceversa) es porque así es la propia naturaleza humana. Muchas de sus sentencias son hiperbólicas, por supuesto —a veces incluso graciosas, a veces con algo de berrinche y otras con algo de ironía. Pero lo que yace en el fondo es lo que de hecho cruza casi toda la narración de Vallejo (con la posible excepción de “La virgen de los sicarios”, que hasta éste punto de su obra sería la más propiamente novelesca): Una eterna nostalgia por la infancia perdida. Claro que lo que hace especial a la infancia es el hecho de que se acaba, y de que se acaba rápidamente. Así también la vida, pareciera ser lo que propone éste libro en particular. Las vidas que se aprecian, aunque el narrador insista en que no, son las que se van, las muertes que pesan sobre los vivos. No en balde se idealiza a los muertos que en vida eran objeto de peleas y se odia a los que sobreviven, así hayan sido también objeto de pasajes entrañables. Presumiblemente, hasta que caigan también en el desbarrancadero del título: El paso a la muerte que a todos nos espera. 


28.8.17

Diario fílmico.

- Verónica (México, 2017. Dirs. “The visual artists” (Carlos Algara y Alejandro Martínez Beltrán). 


Una psicóloga que ha abandonado las consultas y pasa los días en una solitaria cabaña en el bosque recibe una llamada con un pedido inusual: Que se encargue de una problemática muchacha llamada Verónica. La psicóloga acepta sólo porque el caso le fue referido por uno de sus propios maestros. La muchacha accede a probar diversos métodos terapéuticos, por medio de los cuales comienza a revelar un sórdido pasado. Pero al mismo tiempo comienza a hurgar en los recuerdos de la propia psicóloga. Conforme caen las barreras, varios secretos y traumas salen a la luz…

Sorprendente thriller psicológico (valga la redundancia) con ciertos cuidadosos toques góticos y una muy cuidada puesta en escena. Con apenas dos personajes (y unos cuantos más vistos sólo en recuerdos), de uno de los cuales ni siquiera sabemos el nombre, consigue esbozar un relato inquietante. Hay que decirlo, la solución del misterio podrá resultarle predecible a algunos (aunque cuenta con un epílogo cargado de deliciosa ambigüedad). Pero la manera en que se atan los cabos y el guión salpicado de diversas referencias filosóficas / académicas le confieren cierta elegancia. 

En general, una obra que vale la pena ver y comentar. 


26.8.17

Diario de lectura.


Reto de lectura, Agosto: Leer solo autobiografías, biografías y autoficción. 



- Antes que anochezca. Reinaldo Arenas. En 1992 apareció la autobiografía de Reinaldo Arenas, escritor atormentado si los hay, quien dio punto final a esta obra con su propia carta de suicidio. Fue Arenas uno de los grandes escritores cubanos, representante del Neobarroco (o quizás simplemente se sirviera de éste para expresar su complejo mundo interno); fue también uno de los artistas más ferozmente perseguidos por el régimen Castrista, con la extraña paradoja de que ente más perseguido era más peligroso se volvía. Murió en el exilio en Estados Unidos, consumido en parte por enfermedades de todo tipo, en parte porque la realidad que vivía terminó por hacerlo pedazos. 

Me enteré por primera vez de éste libro y en general de la obra de Arenas cuando supe de la adaptación fílmica de “Antes que anochezca” (por cierto que esa película tiene la curiosidad de ser, más que una adaptación, más que un relato “inspirado por”, una especie de alucinación fílmica más o menos sugerida por el libro). Por mucho tiempo, he escuchado tanto comentarios elogiosos de “Antes que anochezca” como quejas un tanto extrañas —que si cansa su retórica, que si se queja mucho de todo lo que sufrió (¿cómo se puede decir que un preso político “se queja mucho”?), que si su verdadera autobiografía fue la novela “El mundo alucinante” y éste es más bien su manifiesto político…

Me asomé primero a dos de sus novelas (“Celestino antes del alba” y “El mundo alucinante”), y a varios cuentos dispersos. ¿Qué encuentro, entonces, en éste libro? ¿En verdad era una serie de pasajes picantes pero con una retórica que llegaba a cansar? 

Pues no. Lo que encontré es exactamente lo que dice ser: Una autobiografía. El relato de una vida, con pasajes poéticos, con momentos felices y momentos terribles. Sí, desde luego, con algunas contradicciones, con algunas actitudes conservadoras junto a  pensamientos más bien rebeldes. Algo de disidencia, algo de protesta. A veces un poco de ingenuidad y ternura, otras veces algo de desencanto y de malicia. 

Desde luego hay una actitud de venganza —no solamente contra el régimen castrista como tal, sino por ejemplo contra todos los escritores y artistas cuyas posturas sintió Arenas como una traición personal —y sí, claro, hay favoritismo. Se critica ásperamente a Carpentier, a García Márquez, a Galeano; y se alaba fervientemente a Lezama Lima, a Virgilio Piñera, a Lydia Cabrera. Pero es que éste libro es una confesión íntima, con todo y prejuicios y favoritismos. Es notable, por ejemplo, la descripción que hace de Carlos Fuentes, a quien encuentra en persona como un ser que intimida de tan perfecto que parece. Un ser que no es poeta, que es máquina. 

El asunto de la sexualidad explícita —de hecho, de la homosexualidad explícita, es interesante. En buena parte porque lo cuenta con tal sinceridad que a veces ofende tanto a conservadores como a liberales. He escuchado quienes dicen que su obra no debe entrar en la etiqueta de “Literatura Queer” porque es heterosexista (es que afirma categóricamente que lo que quieren muchas locas es un hombre de verdad). Creo que hacer esas consideraciones es no poner atención a lo básico: Que esta es la vida de una persona presentada como libro. Que es una autobiografía, no un ensayo teórico. 

Y bien, más allá de discusiones y de defensas (¿pero son defensas las mías?), ¿qué hay en éste libro, pensado como libro, al margen de su contexto? Pues hay una obra hermosa, que hasta al describir escenas atroces consigue ser poético. Una obra en que se vive la diversión y el placer con total naturalidad, y en que la prosa sensual de Arenas vuelve casi placenteras hasta las descripciones más certeras de dolor —sea físico, psicológico y hasta espiritual. Puede leerse como contrapunto de su demás obra literaria o no, en realidad lo mismo da. Porque sí —esta es de hecho una obra literaria, pero en el sentido de que la prosa de Arenas es siempre poética, siempre visionaria. 

Supongo que la mejor conclusión es: Olvídese de ideas preconcebidas, y con eso me refiero incluso a las mías. Lea usted este libro por su cuenta y veamos a qué conclusiones llega. Lo mismo que en realidad toda obra de arte, pues. 


10.8.17

Cuento.


¡ARRIBA! 

Por: Fernando Brambila O. 

***

“Mis padres solían salir cada noche de viernes, supongo yo que al cine o a cenar,  a bailar (entonces aún eran bastante jóvenes), o simplemente a estar juntos unas cuantas horas sin el peso de la casa, la familia y esas cosas. A Óscar, mi hermano mayor, eso no le importaba. Él tenía sus clases de música de las que volvía tarde y exhausto para desplomarse en la cama tras un improvisado refrigerio de sándwich y refresco. Mis otros dos hermanos aún no habían nacido. Y a mí, que por entonces cursaba el primer año de primaria, me dejaban al cuidado de Licha, una de las sirvientas. Chacha y nana a la vez, realmente. Ella era joven a su vez —realmente joven, hoy en día me percato de que tendría dieciséis o diecisiete años a lo mucho. Pero entonces, claro, yo la veía como adulta, una persona grande. Ni siquiera pensaba en si me quería. Daba por sentado que me cuidaría, que todo estaba arreglado. 
Generalmente lo que hacía era básicamente sentarme frente a la televisión mientras ella hacía el planchado, hasta que o bien cayera yo rendido o bien oscurecía, y entonces me ordenaba irme a la cama. 
Pero hubo una noche distinta, y sólo una. Apenas si me daba yo cuenta de nada, pero hasta para mí era obvio que algo había cambiado. Para empezar, en cuanto mis padres se fueron en el Porsche, ella se dio una ducha, cosa que solo hacía en la madrugada, y se puso ropa de calle en lugar del uniforme. Una falta corta y negra, una blusa roja; creo que nunca antes se los había visto, quizás eran hasta nuevos. Incluso llevaba otro peinado y un perfume que creo olía a manzana. 
Y digo “creo” porque lo que pasó a continuación lo tengo mucho más impreso. Que tras un rato de espera (por cierto que Licha no había sacado la mesa de planchado, también eso me llamó la atención) sonó el timbre. Primero pensé que era Óscar, que seguro había vuelto a perder las llaves. Luego recordé que él se había ido de viaje con un grupo de su escuela. Licha abrió la puerta y dejó entrar a un hombre que de inmediato la alzó en brazos y la besó. A mi los ojos se me fueron tras de él. Tiene que haber sido también muy joven, pero yo lo que veía era un hombre apuesto enfundado en pantalones de mezclilla desgastados, con un chaleco de cuero que resaltaba su camiseta blanca y un paliacate verde en la cabeza. Para mí era un motociclista como hasta entonces sólo los había visto en películas. Incluso llevaba botas, también de cuero negro. 
Se llamaba Francisco. Para saludarme, se agachó hasta quedar más o menos a mi nivel y me tendió la mano. Todo el tiempo sonreía. Supuse que yo debía sentarme a ver la tele como siempre, pero en vez de eso Francisco se puso a hurgar en los estantes y encontró una consola de videojuegos de mi hermano. Debe haber sido el Super-Nintendo. Los tres nos turnamos para jugar —¡qué se yo qué juego era, eso sí se me borra! Alguno de aventuras. El hecho es que cuando me di cuenta ya era noche cerrada. Más tarde que de costumbre. Licha estaba por mandarme a la cama, pero Francisco le dijo que él se encargaba. Supongo que me vieron exhausto. Él se inclinó y me dijo “Arriba, amiguito. ¡Arriba!” mientras me cargaba. Olía como a papas fritas. Nada remotamente parecido al agua de colonia de mi padre. Y para mí, mil veces mejor…”

Fidel dejó pasar casi un minuto sin agregar nada más. Mauro, suponiendo que había terminado, sacó la cabeza un poco más del agua y le dijo socarrón: “¡Uyuyuy! Segurito que fue tu primer flechazo, ¡a poco no!” 

Fidel parecía estar a punto de encogerse de hombros, pero en vez de eso asintió. “Fíjate. Creo que de hecho sí. No vayas a pensar que me quería casar con él o que me puse a dibujar corazones con su nombre en el cuaderno. Fue la única vez que lo vi.” 

“Pero como para que todavía te acuerdes de su nombre…”

“Me impresionó mucho. Quizás también por lo que pasó luego.”

Mauro nadó rápidamente hacia él. Por un segundo pasó justo encima de uno de los reflectores que iluminaban la alberca desde el piso. Su delgado cuerpo parecía brillar en la luz blanca, y su traje de baño color rosa se volvió casi transparente. “¿Qué fue, qué paso? ¡No te atrevas a dejarme picado!”

Fidel, de pronto un poco consciente de su bañador negro, asintió. “Te lo diré, pero te advierto que te vas a decepcionar. Porque no fue nada picante. No como me imagino que te imaginas. Verás: de algún modo mis padres se enteraron de la visita. Cómo, no tengo idea. Yo no dije nada, porque así me lo ordenó Licha al día siguiente. Algún detalle se le habrá escapado. Visto ahora es muy claro: Aprovechando que en la casa no hay mas que un niño, van los novios y se dan un agasajo en la casa de Polanco. Recuerdo a mi madre gritándole a Licha que cómo era posible, que cómo se atrevía a meter a la casa a un barbaján… pero mi padre cerró la puerta de la cocina donde ellas estaban y me prohibió seguir escuchando. Fue donde por primera vez me di cuenta de que un regaño de mis padres podía ser completamente inmerecido.”

Mauro bostezó y de pronto salió de la alberca. Se calzó las sandalias y comenzó a secarse con una toalla también rosa que no era exactamente del mismo tono que el traje. “Ya me dio frío,” dijo. “Y hambre. ¿Como ves una pizza? Creo que entre los dos alcanza.” 

Fidel quería seguir nadando otro rato, pero también salió. “Creo que sí. Dices en el restaurante ese que está como a… que, veinte minutos. ¿Ese?” 

“Ese.” En broma, agregó: “Hombre. Si aceptaras dinero de los gritones esos de tus padres podríamos comer donde nos diera la gana a diario.” 

“Pero entonces capaz que no acababa yo por aquí…”

“…te ibas al jaiat o no se qué, claro…”

“…y no nos hubiéramos conocido…”

“Eso sí hubiera sido una tragedia. Bueno, para uno aquí. Que no soy yo.”

Fidel retorció su toalla en forma de látigo y trató de embestir con ella a Mauro, quien esquivó el ataque entre risas. 

“Ya en serio,” dijo luego Mauro camino a los cuartos. “¿Nunca les preguntaste por él? Porque, digo…”

“No. Entonces no se me habría ocurrido. Y después, a ella la habían despedido.” 

Minutos después, ya camino a la pizzería habían pasado a charlar de otras cosas. No volvieron a tocar el tema por un par de días. Pero esa misma noche, envuelto en sábanas y flotando en ese punto entre la vigilia y el sueño, Fidel se sintió por un momento rodeado por brazos amables y cálidos, y una voz que le decía: “Arriba, amiguito…. arriba…”

***

7.8.17

Diario de lectura: Julio.


Reto de lectura, julio: Leyendas y tradiciones. 



En español: 

- Cuentos del México antiguo. Artemio de Valle-Arizpe. 

- El truco. C. L. Alvear. 

Fuera de programa, en inglés: 

- 100 manga artists. Editado por Julius Wiederman. 

Realmente solo uno de los libros listados cumple con el pequeño reto para éste mes. Valle-Arizpe propiamente rescata, a veces relabora tradiciones. Justo como lo hicieron los mejores autores de Leyendas. Sean los hermanos Grimm, sea Bécquer, sea Asturias…
Alvear parte de una leyenda pero para elaborar una novela de terror con un argumento original —eso sí, entintado del pasado, tanto literal como literario. 
Y el tercero es una selección de cien autores de historieta japoneses. Como toda selección, se podrá criticar la inclusión de algunos y la exclusión de otros, pero es una extraordinaria muestra de la variedad que ofrece el Manga como tal. 

Este, entonces, ha sido un mes interesante porque los resultados fueron imprevistos, y satisfactorios de una manera inesperada. Una colección de cuentos que no solo cumplió las expectativas, sino que se presentó con una perspectiva nueva a mis ojos. Una novela que si bien fallida propone maneras de ver tema añejos que los revitalizan. Y una compilación de Taschen que me ha proporcionado nuevas claves de lectura, nuevos objetivos qué perseguir. 

En resumen, un mes en que buscando el pasado, se me mostró más bien el futuro inmediato, de manera caprichosa y sorprendente. 

Diario de lectura.


Reto de lectura, julio: Leyendas y tradiciones. 



- El truco. C. L. Alvear. Los jóvenes cónyuges Amanda y Mauricio se mudan a Guanajuato para que él pueda aceptar un jugoso contrato laboral. Al poco de llegar consiguen una casa en el callejón del Truco -una preciosa casa del siglo XVIII con tanta historia en su interior, tal como toda la ciudad de Guanajuato. Lástima que la historia de esta casa en particular tenga poco de pintoresca y mucho de macabra. Esta casa cuyos ocupantes anteriores murieron de manera tan violenta, y que antes de eso fue escenario de sucesos aún más terroríficos. Sucesos que amenazan al presente y que pronto llevarán a estos jóvenes cara a cara con el terror…

Hace ya casi dos décadas tuve una “Agenda de cuentos de terror”, que venía con una terrorífica historia de hombres lobo dividida en doce relatos (precisamente uno por cada mes). Ese texto era obra de Alvear, quien luego volvió a publicar tal relato con el título de “Plenilunio”. Y después emprendió la redacción de esta, su segunda novela de terror, ahora con el tema de casas embrujadas y de satanismo. 

Desafortunadamente, ésta historia no está al alcance de “Plenilunio”. Hay que decir que el arranque y los primeros quince o dieciséis capítulos son sumamente buenos, a la altura de los mejores narradores de terror en español, y al mismo tiempo de los mejores recopiladores de leyendas y de cuentos populares(*). Hay un suspenso muy bien sostenido, personajes interesantes y ocasionales vistazos al pasado (tanto remoto como cercano) que sugieren la amenaza que se fragua sobre el presente. Pero en los últimos capítulos de pronto la narración empieza a sentirse floja y precipitada —da la impresión de haber sido redactada a toda prisa. De pronto se pasa de un incidente a otro con toda velocidad (cuanto hasta entonces la prosa se había deleitado en verter información de manera lenta, justamente como el ambiente del propio Guanajuato) y para peor se empieza a echar mano a clichés del género. La imagen de una mujer poseída por el demonio arrastrándose como una araña puede ser terrorífica si se describe de la manera precisa, si se consigue hacer que el lector o bien olvide de qué obra de la cultura popular proviene, o bien comprenda la referencia y disfrute el juego que el autor hace con ella. En vez de eso, aquí tenemos un relato que le ruega al lector que finja estar sorprendido ante imágenes como esa. 

En resumen es una obra fallida, pero con una primera parte muy bien trabajada. Si el resto de la obra estuviera a la misma altura, sería un libro bienvenido al canon selecto de la buena literatura de terror. Como están las cosas, ese sitio sigue correspondiéndole a la anterior obra de Alvear, “Plenilunio”. 

(*): De hecho, ésta novela se basa solo muy ligeramente en una leyenda existente. Aquí de hecho hay un mérito que se le debe reconocer a Alvear: La capacidad de hacer una excelente mímesis literaria de los mejores recopiladores de leyendas. 


26.7.17

Diario de lectura.


Reto de lectura, julio: Leyendas y tradiciones. 



- Cuentos del México antiguo. Artemio de Valle-Arizpe. Recopilación con dieciséis cuentos de Valle-Arizpe, uno de los principales exponentes del estilo Colonialista de la literatura mexicana apenas posterior a los años de la revolución. Entre leyenda y cuento fantástico (algunos más bien serían cuentos costumbristas si no fuera por un tono que los aproxima un poco al modernismo, a lo gótico inclusive). Entre relatos de milagros, de aparecidos y de personajes casi maniqueos, esbozan un México no realmente pasado, sino puramente imaginario, puramente literario. 

Conocí la literatura de Valle-Arizpe hace más de una década, cuando tras la lectura de Bécquer procedí a buscar más recopilaciones de leyendas y tradiciones de todo el mundo y todas las épocas, buscando alguno que tuviera ese delicioso tono entre la maravilla y el terror. Entonces Valle-Arizpe me parecía de los más próximos. Y lo es —pero hay aún más. 

Está, claro, su lugar entre los Colonialistas como Francisco Monterde y Julio Jiménez Rueda —-por no mencionar la novela “Pero Galín”, de Genaro Estrada, que los parodió y consiguió hacerlos pasar de moda. Están anécdotas como la amistad personal de Valle-Arizpe con nada menos que Salvador Novo; o bien, su aprendizaje bajo Luis González Obregón (a cuyo libro “Las calles de México” le deben tanto los mejores relatos de Valle-Arizpe). Está la tradición literaria que formó en México y que aún tiene exponentes en tiempos más modernos —es preciso leer, por ejemplo, a Carlos Alvear, a Juan Trigos, a Doris Camarena. 

Y hay algo más, que al menos en mi caso no había notado sino hasta esta reciente relectura. Mencioné que el México que esbozan es en realidad puramente literario y que sus personajes son casi maniqueos. Pero estos dos detalles no son ningún defecto; por el contrario, son un truco literario que no es evidente a primera vista. Si muchos de sus relatos a primera vista son imitaciones de hagiografías y de fábulas moralistas existentes, al leer con cuidado se notan algunos detalles, los cuales revelan que el mundo de sus narraciones sólo en apariencia es sencillo y comprensible. En teoría estos son relatos en los que el bien (emparentado con la religión cristiana y con la colonia española) triunfa siempre sobre el mal (entendido, de nuevo, bajo la perspectiva cristiana, pero también bajo el concepto precisamente de colonos). Pero en muchos casos no ocurre exactamente así: El músico que lleva años dejando en vilo a una mujer sin tener intención de casarse con ella promete hacerlo cuando ocurra un milagro (que su viejo pino florezca); pero cuanto esto ocurre, el hombre muere de la impresión. No se ha dado la boda, sólo una muerte absurda. Un benévolo cura ultrajado por tres ladrones es vengado por un ángel y luego el mismo cura muere contemplando al ángel —pero no hay justicia porque los daños nunca fueron reparados y la hermana del cura (único testigo de los hechos) jamás comprende lo que ha ocurrido. Y para los ladrones en cuestión el ángel no es hermoso, sino una fuente de terror puro. En el cuento más sangriento del libro (tanto que se aproxima al  Gore moderno), “Crimen y castigo”, se podría pensar que el crimen es el asesinato de un sacerdote y el castigo la ejecución de sus asesinos. Pero el final revela que no: El crimen es que el sacerdote murió en pecado (no se sabe nunca cual) y su castigo es que su fantasma recorre el monasterio sin enterarse jamás de que ha muerto. Suplica a quien se le aparece: “No me mates, hombre. ¡No me mates, por Dios!”. 

Hasta los cuentos costumbristas tienen cierta sutil mala leche. En “El destino manda”, un hombre pacífico que lee “Los gozos de la virgen” en compañía de su familia resulta ser de profesión verdugo, y reflexiona que la única diferencia entre un asesino y un héroe es que el segundo causa muchas más muertes que el primero. En “Luz y sombra” se nos presentan dos hermanos, uno bueno y uno malo desde el nacimiento. Pero es el ostensiblemente malo quien finalmente salva la vida del otro, sin que se conozcan nunca los motivos. En muchos de estos cuentos se sugiere un universo en apariencia lógico pero en realidad enigmático y muchas veces inclusive irracional. 

Propongo (dudo mucho ser el primero que lo hace) una lectura de las leyendas de Valle-Arizpe como cuentos fantásticos, y de esta suerte reconocido como parte de una riquísima tradición literaria que es la del terror (a veces la maravilla) sobrenatural. 

Y aunque no, sigue siendo un libro que vale la pena leer y releer. 

24.7.17

Un pequeño ejercicio.



A ver, primero con países reales. 
Francia.
España.
Rusia.
Nigeria.
Australia.
Nicaragua.
Dinamarca.
Omán. 
(el último fue el más difícil)

Y ahora con lugares que sólo tienen una cosa en común: Existen en la imaginación. 
Faerie.
Eternia.
Riverdale.
Neith.
Atlántida.
Narnia.
Duat.
Omeyocán. 

¿Qué tal? 

19.7.17

Diario de lectura: Junio.


Reto de lectura, junio: Leer solo novelas. 



En español: 

- La sed. Adriana Diaz Enciso. 

En inglés: 

- Horrorstör. Grady Hendrix. 

Fuera de programa: 

- Breakfast at Tiffany’s. Truman Capote. 

Los tres libros tienen poco en común. La calidad, sí, y el hecho de que dos de ellos son novelas de terror —mas incluso tratan de muy distintos tipos de terror. 

“La sed” es una espléndida novela de vampiros que se vuelve una reflexión existencial, y que por derecho propio debe situarse junto a otras grandes novelas del género en cualquier idioma. “Horrorstör” es una sátira sobre tiendas departamentales disfrazada de novela de fantasmas, una espléndida puesta al día de los mejores autores del ramo en Estados Unidos —tiene algo de Ira Levin, algo de Stephen King (sí, de King, quien tantos y tantos buscan imitar y tan pocos lo consiguen), pero sobre todo una voz más bien única. El tercer libro es una colección, que incluye una novela corta y tres cuentos. Una buena muestra de la maestría de Capote —aquí, la vertiente aparte de sus relatos del “Gótico sureño”, lo que lo aparta de los otros dos. 

No es posible escoger un mejor de entre los tres libros, pero han sido auténticas sorpresas. 


11.7.17

Diario de lectura.

Reto de lectura, junio: Leer solo novelas. 



- La sed. Adriana Diaz Enciso. Sandra, una joven mexicana que mal lidia con la muerte de su padre años atrás. El entretenimiento que dos hombres distintos le proveen apenas la distrae de su hastío existencial. Izhar, un joven egipcio que huyó de la pobreza refugiándose en Europa, hasta que conoció a alguien que le mostró los abismos más profundos de la existencia. Samuel, un acaudalado caballero inglés cuya existencia abarca siglos. Pues no es difícil sobrevivir cuando se es alguien que volvió de la muerte, cuando se es un vampiro. El destino enlazará fuertemente a estos tres. Su búsqueda de significado sembrará tanta muerte y desolación a su paso…

Extraordinaria novela de la escritora sui generis que es Diaz Enciso. Consigue hacer con el tema del vampiro lo que tantos autores en tantos idiomas han ensayado y muy pocos han logrado: el monstruo como un reflejo de la angustia existencial de toda la humanidad. Con una prosa que exige leerse lenta y gozosamente y con personajes tan inolvidables como inescrutables, mas un muy cuidado sentido de lo fantástico. Sumamente recomendable. 


15.6.17

Diario fílmico.




- Acapulco, la vida va (2013, Dir. Alfonso Serrano Maturino). Mariano ha invitado a sus dos mejores amigos, Justo y Antonlín, a viajar a Acapulco, como lo hicieron… hace cincuenta años. Tiene tres motivos para hacerlo: Porque han sido los mejores amigos desde hace años, y esto es una celebración de los mejores tiempos. Porque piensa buscar a Carmen, una mujer con quien tuvo un intenso amorío en su juventud. Y el tercero no quiere decirlo, pero tiene que ver con una pistola que lleva en la maleta…

Una comedia que sorprende por la sinceridad de su guión, sus magníficas actuaciones y la manera en que consigue profundas reflexiones partiendo de situaciones más o menos ordinarias. La estructura es aparentemente sencilla, y lo mismo los personajes. Pero hay más aquí que lo que aparece a primera vista. Tómese en cuenta, por ejemplo, el desarrollo de los personajes y los apuntes mas bien irónicos sobre el camino que cada uno tomó en la vida —mejor dicho, que creyó tomar, pero que en realidad los conduce a destinos casi ineludibles. 

Una película en apariencia sencilla, amena y de interés. 

Diario fílmico.




- Wonder Woman (2017, Dir. Patty Jenkins). Diana, princesa de las Amazonas, salva la vida de un piloto que cayó a su isla por accidente. A partir de ahí, ella emprenderá un viaja al mundo de los mortales —nada menos que a la primera guerra mundial, donde cumplirá su destino de enfrentarse a Ares, dios de la guerra y causante de todos los conflictos. 
Bueno, esa es la leyenda. En realidad, Diana tendrá que enfrentarse a una cuestión aún más oscura: la maldad natural que yace en el corazón de todo ser humano…

Ha habido muchas películas de superhéroes en los últimos años. Esta, sin embargo, es notable por varias razones. De entrada está el asunto obvio: Es de las pocas películas recientes sobre una heroína en vez de un héroe (de hecho, es la primera película de este tipo específicamente con protagonista femenina en varios años. Ha habido otras, sí, pero más distantes), y para el caso con una directora. Y hay algo más: la mayoría de estos filmes recientes han tendido a oscilar entre el cinismo casi nihilista y el entretenimiento banal. La mayoría tienden a sugerir una actitud de reverencia a la autoridad (los supuestos héroes), sin que se les pueda criticar sus faltas. Pues bien, ésta toma un camino distinto. Sin hacer menos a su personaje, la película prefiere más bien hablar de los horrores de la guerra y hacer algo que parecía casi imposible: Hacer de su protagonista un símbolo de esperanza. ¿Cuantas películas de este tipo ha habido en que la protagonista le eche en cara a un general su tendencia a pensar en los subordinados como estadísticas y no como personas? 

Y eso sin dejar de ser el entretenimiento que también es válido buscar: Es una película de acción en toda regla, pero también una reflexión (un poco ligera, si se quiere) sobre la importancia de la entereza moral en situaciones que parecen imposibles. 

Quizá la reflexión no sea tan ligera como parece…

Diario fílmico.




- La Fille Inconnue (2016, Dirs. Jean-Pierre y Luc Dardenne). Jenny es una joven doctora que lleva a cabo su profesión de manera organizada y precisa. Una noche, queriendo poner el ejemplo, ignora una llamada a la puerta por estar fuera de horario. Pero al día siguiente la policía la sorprende con una noticia: la muchacha que había llamado a la consulta la noche anterior ha sido hallada muerta. Consumida por la culpa, Jenny se embarca en una misión sumamente complicada y peligrosa: Resolver el misterio sobre quién era esa muchacha a la que no le abrió la puerta y por qué murió. En el curso, se encontrará con toda clase de secretos a su alrededor…

Un magnifico thriller moral en el que el misterio es solo un punto partida para un doble análisis. A nivel social, para analizar la situación de los inmigrantes más pobres, en Europa y en muchas partes del mundo. Y a nivel de los personajes, servirá para que Jenny se enfrente a sus propias decisiones en la vida. Desde luego, la disciplina profesional no tiene por qué estar reñida con la compasión humanitaria, que en realidad es la base de la medicina. Por lo demás, magníficas actuaciones y un buen manejo del drama. 

Diario fílmico.




- Get Out (2016, Dir. Jordan Peele). Chris y Rose, una pareja interracial, se disponen a pasar el fin de semana con los padres de ella, a quienes él no conoce. Pese a los recelos de Rod, un amigo de él, Chris piensa pasar un buen rato. Si bien en efecto hay algo raro en el suburbio en que viven los Armitage. No solo está poblado casi exclusivamente por blancos de clase alta; los pocos negros que hay alrededor son o bien sirvientes o bien una especie de trofeos. De hecho, todo mundo actúa de una manera más bien extraña. Sobre todo cuando a raíz de un incidente con el flash de una cámara, Chris recibe una advertencia: “¡Huye mientras puedas!” 

Una excelente combinación de terror psicológico y sátira social, que en muchos casos recuerda la novela y película “The Stepford wives”. Como aquella, hay terror oculto en una atmósfera elegante, y en ambas historias se expone la hipocresía de una sociedad privilegiada que dice ser tolerante, abierta, y demás cosas. Claro, no es una copia sin más: éste filme posee una visión concienzuda sobre los conflictos raciales en Estados Unidos, aquí disfrazada con un exo-esqueleto aposta exagerado. 

Algo interesante es que algunos tópicos que introduce se quedan abiertos para que el público los examine a su manera. Consideremos que entre los blancos afluentes hay un hombre japonés (al cual por cierto le asignan un cartón de juego color amarillo, lo que en Estados Unidos tiene también una carga racista muy a propósito); o consideremos hasta donde llega el tema de las parejas interraciales, con diversos símbolos (Rose sorbiendo leche a través de una pajilla negra y voluminosa…). 

Por lo demás, el tono consigue equilibrar el miedo con la risa, y en este sentido el personaje Rod (que a su vez camina entre las teorías risibles y la genuina preocupación por un amigo) es de gran ayuda. En total, una película que vale la pena ver y examinar. 

Diario Fílmico.




- Grave (2016, Dir. Julia Ducournau). Para Justine, la entrada a la facultad de veterinaria parecía algo natural. Todos en su familia son veterinarios (y vegetarianos) y su hermana Alex lleva un par de años ahí. Si bien se encuentra con un mundo impetuoso y lleno de placeres que hasta entonces le habían estado vedados —pero es tan solo el mundo de la juventud, de la libertad. O quizás en el caso particular de Justine no tanto. Al poco de probar un pedazo de carne cruda, descubre dentro de sí un ansia voraz de carne cruda que tiene poco que ver con la comida y mucho que ver con lo más prohibido. Con la lujuria y el ansia caníbal… Y que además es algo que lleva en la sangre, mucho más cerca de casa de lo que ella sospecha…

El debut de Ducournau es una excelente película que mezcla el terror sangriento con el drama adolescente. Sorprendentemente explícita a ratos, y más bien sutil a otros. Una muy buena muestra de lo que el cine de terror ofrece en la década presente. Recomendada.  


14.6.17

Diario de lectura: Mayo.

Reto de lectura, Mayo: Leer sólo colecciones de cuentos y / o de ensayos. 

Libros en español: 

- El mar y sus pescaditos. Rosario Castellanos. (Ensayos)

- Diez. Juan Emar. (Cuentos).

Libros en inglés: 

- 20th Century Ghosts. Joe Hill. (Cuentos). 

- Fragile Things. Neil Gaiman. (Cuentos y poemas). 




Cuatro libros con poco en común —excepto que los cuatro son una rareza. El libro de ensayos de Castellanos ofrece análisis literarios desde una perspectiva poco común (por ejemplo, una propuesta para un “Pedro Páramo” como crítica social realista, con un final distinto). Y los libros de cuentos escapan toda clasificación salvo quizás la de “lectura de imaginación”. 

Sin poder realmente escoger un favorito entre ellos, digo solamente que el mes terminó por ofrecer una serie de lecturas inesperadas. Que, diría yo, suele ser lo mejor. 

31.5.17

Diario de lectura.

Reto de lectura, Mayo: Leer sólo colecciones de cuentos y / o de ensayos. 



- El mar y sus pescaditos (selección). Rosario Castellanos. Selecciones del que fue un libro póstumo de la gran Castellanos. Se trata de diversos ensayos sobre literatura. La de su época (mucho análisis sobre la literatura mundial de finales de los ’60 y principios de los ’70) y su contexto (análisis sumamente lúcidos sobre autores latinoamericanos y mexicanos. De grandes obras y de otras injustamente olvidadas hoy en día). 

¿Por qué ese título que parece más propio de un libro para niños? No lo sé. Supongo que el ensayo que explicaba el título quedó fuera de ésta selección, la aparecida en 1997 con motivo del Día internacional del libro (como tal éste libro fue publicado por primera vez en 1975). 

Hay mucho que rescatar aquí. Recomendaciones de lecturas relegadas y también propuestas novedosas desde las cuales abordar obras clásicas. Vale la pena, por ejemplo, un análisis de Borges circa “El informe de Brodie” desde una perspectiva semibiográfica (y conste que no hablamos del error de confundir la biografía del autor con su obra, sino de buscar otras claves de interpretación). Hay, eso sí, algunos traspiés: Castellanos aborda “La figura de paja”, de Juan García Ponce, con una perspectiva más bien homofóbica, error que Emiliano González repite en el libro “Ensayos”, de 2010. También hay un experimento literario sobre abordar “Pedro Páramo” desde una perspectiva de realismo crítico —es interesante, pero comete otro grave error, que es el de confundir el realismo mágico con la evasión en lugar de identificarlo como una ficción que supera a la realidad. Quizá por eso también cae en un tercer error, que es considerar a la intriga policíaca un “género muy menor”. 

Tales errores, por suerte, se equilibran con otras lecturas mucho más acertadas, como es el caso de su análisis sobre la literatura mexicana e internacional presente en 1969, junto con algunas reflexiones sobre la postura filosófica de diversos grandes artistas. Ensayos mas bien lúcidos sobre autores complejos como Salvador Elizondo y Macedonio Fernández. Inclusive una acertada crítica a los libros que desconsideran a su público lector, como es el caso de la mala literatura infantil (obligatoriamente contrastada con la buena literatura infantil). 

En total, vale la pena su lectura, pero con ojo crítico. 

27.5.17

Diario de lectura.


Reto de lectura, Mayo: Leer sólo colecciones de cuentos y / o de ensayos. 



- Diez. Juan Emar. El chileno Álvarez Yáñez comenzó en 1923 una carrera de columnista con el seudónimo “Juan Emar” (es decir “J’en ai marre”, “Estoy hasta la coronilla”). Y desde 1935 comenzó una carrera literaria que produjo cinco libros: “Miltín, 1934”, “Ayer”, “Un año”, la inclasificable y larguísima “Umbral”, y este, “Diez”, su libro más famoso. Una colección de cuentos que se estructura como “Cuatro animales, tres mujeres, dos sitios y un vicio”. Por sí solo éste libro constituye una de las obras mas sui generis de la literatura chilena. Y se trata de cuentos… ¿De cuentos qué? 

Porque Ignacio Valente llamó a Emar “el metafísico, el fantástico, el visionario, el loco, el inocente, el paradisíaco, la exótica flor de maravilla que ha crecido en el medio gris y opaco de nuestra narrativa”. 

Y Pablo Neruda lo llamó “nuestro Kafka”. 

Y César Aira le atribuyó “un encanto raro, patafísico, emparentado con el de otros grandes solitarios como Efrén Hernández, Pablo Palacio, Macedonio Fernández”. 

Y Pablo Brodsy, en cambio, lo señala como un autor ocultista y esotérico y por esto emparentado, que no hermanado, con Gabriela Mistral. 

Y Álvaro Bisama señala que “Diez es alternativamente un libro iniciático y una colección de chistes crueles que dinamitan cualquier presunción de realismo". 

Y claro, probablemente sería posible leer estos cuentos dentro de muchas acepciones más. Fantástico, surrealista, onírico, pariente literario de Francisco Tario o de Guadalupe Dueñas, Rabelais del siglo XX, parodia de la literatura chilena decimonónica, antecesor de Manuel Rojas… Etcétera. 

Lo que ocurre, entonces, es que Emar en general y Diez en particular pertenece más bien a esa corriente que son los autores insólitos y, sí, raros, que los hay en prácticamente toda la literatura universal. 

(Y Mario González Suárez argumenta que en un canon literario podrá haber uno o dos raros, pero no doce o más. Es preciso responder que es tan enorme la cantidad de escritores en todo el orbe y en todos los tiempos, que nada tiene de imposible la multiplicidad de raros, de extraños)

¿Qué se puede hacer con estos cuentos? Pues leerlos y disfrutarlos, con una u otra clave de lectura. ¿Es “El pájaro verde” una parodia de Flaubert, es un cuento del absurdo? Los dos y mucho más. ¿Es “Pibesa” un relato onírico, un relato surrealista, una alegoría de relaciones disfuncionales? Las tres y más que se proponga. La verdadera virtud de este libro, creo, es el hecho de ser una obra pura y completamente literaria, en la que las señas con respecto al mundo real son tan amplias que pierden sentido. Es, y aquí de nuevo aludimos a Bisama, la novela que redacta un lector antes que un iluminado. 

3.5.17

Reto de lectura: Abril.



Reto de lectura, Abril: Leer sólo guión. 




EN ESPAÑOL

- Antología de cortometrajes. 


EN INGLÉS

- Deathtrap. Ira Levin. 

- Veronica’s Room. Ira Levin. 

- Torch Song Trilogy. Harvey Fierstein. 

- Rent. Jonathan Larson. 

- Angels In America. Tony Kushner. 

- Hedwig And The Angry Inch. John Cameron Mitchell & Stephen Trask. 


Por diversas razones, fue sólo un libro en español y siete en inglés. Tenía pensado leer guiones de teatro, cine y televisión, pero al final fueron siete para teatro y uno para cine (y además para cortometraje). Pero la experiencia ha sido sumamente ilustrativa. 

En parte por una de aquellas lecciones que parecen obvias en retrospectiva pero que no lo son en su momento: En el guión como en todo lo artístico no existen reglas. Hay pautas que puede o no seguir cada quién según desarrolle la madurez para seguir el estilo que mejor se adapte a lo que quiere expresar. En todos estos guiones hay una inmensa variedad de estilos y recursos. Felizmente, todos utilizados de manera ingeniosa y que vuelve la lectura del propio guión algo placentero, una experiencia distinta a ver la puesta en escena o en pantalla tal cual. 

Diría que la obra que más destacó, o la que me pareció mejor, fue la de Kushner, pero la verdad es que todas me parecieron obras completamente notables, y que cada una merece ser leída y estudiada cuidadosamente. 

Supongo que la mejor conclusion que puedo ofrecer es que me alegro de haberme planteado este reto literario de dedicar cada mes a la lectura de obras de un género u estilo particular. Sí me ha permitido ampliar horizontes, pero sobre todo me ha servido para ponderar nuevas opciones de escribir, de concebir un relato. 

Diario de lectura.

Reto para Abril: Leer sólo guiones.


- Antología de cortometrajes. Trece guiones para cortometrajes mexicanos, todos los cuales fueron adaptados a la pantalla (con mayor o menor fidelidad, según fuera el caso), recopilados en 1997. Además de estudio del género, sirve como una pequeña muestra del cine mexicano durante los 90. La temática va desde relatos entre la fantasía y lo onírico ("El árbol de la música", "Me voy a escapar", "Un volcán con lava de hielo") hasta el drama sangriento ("Novia mía", "De tripas corazón"), con algo de comedia negra de por medio ("Domingo siete", "Cita en el paraíso", "La tarde de un matrimonio de clase media"). 

El asunto con leer guiones es ignorar brevemente la versión fílmica tal cual y considerar la visión del guionista (o de los guionistas --más de uno de estos es una obra conjunta) tal cual fue plasmada originalmente. Y lo que hay aquí son dos temas recurrentes: La violencia y la frustración, si bien expresadas de maneras completamente distintas y por supuesto con conclusiones que van de lo optimista a lo desesperanzado.

En ese sentido, conviene la lectura de esta recopilación tanto como muestra de una época como muestrario de diversas maneras de escribir y concebir el cine, en este caso con la mayor síntesis posible. 

13.4.17

Diario fílmico.




- El fantasma del convento. (México, 1934. Dir. Fernando de Fuentes). Tres jóvenes sufren una avería en el bosque. Para suerte suya, se encuentran cerca de un convento donde encuentran asilo. Pero los monjes que los acogen, la orden del silencio, guardan un siniestro secreto. Y mientras corre la noche, una puerta condenada se abrirá y un suceso diabólico parece estar condenado a repetirse…

Una de las primeras películas de terror mexicanas. Recientemente tuve la oportunidad de volver a ver éste filme gótico, y hay que decir que mejora mucho con el tiempo. Con algo de leyenda y un poco de aventura fantástica, ésta es una obra que conviene ver, analizar y disfrutar. 


3.4.17

Reto de lectura, Marzo.


Reto de lectura, Marzo: Leer sólo comics. 

EN ESPAÑOL: 




- Justicia divina. F. G. Haghenbeck. 

- Laura & Dino. Montt. 

- Pesadillas (Domu). Katsuhiro Otomo. 

- 1874. Bef & Yorko. 

- El azul es un color cálido. Julie Maroh. 

- 1899: Cuando los tiempos chocan. Francisco Ortega & Nelson Dániel. 


EN INGLÉS: 






- Swamp thing (vols. 3 - 6), Alan Moore et al. 

- A small killing. Alan Moore & Oscar Zárate. 

- Fashion beast. Alan Moore, Malcolm McLaren, et al. 

- Pride of Baghdad. Brian K. Vaughan, et al. 

- Clean room, vol. 1. Gail Simone, et al. 

- In clothes called fat. Moyoco Anno. 

- Tropic of the sea. Satoshi Kon. 


Ninguna de las obras leídas me decepcionó, y en lo personal me alegro de que fueran temas y tratamientos tan diversos entre sí, de tan distintas culturas y que parten de conceptos sumamente distintos de lo que sería un arte en secuencia. Mis favoritos fueron todos los escritos por Alan Moore, pero a estas alturas eso era de esperarse, creo. 

De todos los demás, lo que más me agradó fueron dos de las obras escritas y dibujadas por mujeres: Moyoco Anno y Julie Maroh. Curiosamente ambos libros son un relato desgarrador en el cual la hipocresía de una sociedad termina por destruir a una protagonista simpática y tan humana (y es esa misma humanidad lo que la condena, para mayor crueldad). Y claro, a la vez son relatos completamente distintos. Uno tiene que ver con la apariencia física (y en Japón), el otro con los actos (y en Francia). Ambos son relatos con el que más de uno (más de un@) puede identificarse. 

Todos los demás son también relatos que vale la pena leer. Si algunos son ligeramente fallidos, ninguno carece de interés.