7.9.09

Diario de lectura: Cuentos mexicanos (III)

  • - La desaparición de Hollywood. René Avilés Fabila. Colección de cuentos y microcuentos de imaginación dividida en cinco secciones (simplemente numeradas); ninguna sección trata un tema específico, aunque en algunas predominan ciertos temas: en la primera, monstruos; en la segunda, animales fantásticos; en la tercera, religión; en la cuarta, ciencia ficción y política; la quinta combina estos y muchos otros temas. La literatura de Avilés Favila es irreverente y muy experimental, pero con una preocupación sumamente real como fondo. Una literatura decididamente emparentada con autores como Juan José Arreola, Julio Cortázar y Augusto Monterroso, y que a su vez ha tenido mucha influencia en las siguentes generaciones de autores.

    - La muerte tiene permiso. Edmundo Valadés. Dieciocho cuentos breves conforman el primer libro de cuentos de Valadés, a quien tanto deben la cuentística y las antologías mexicanas del siglo XX. Estos cuentos tienen algo de realismo, salvo los textos "Un hombre camina" (que tiene más de poema en prosa) y "En cualquier ciudad del mundo" (que es un cuento apocalíptico), y en ellos se demuestran las raíces periodísticas de su autor. Pero estos cuentos no son meros apuntes costumbristas: en lugar de sólo reproducir la realidad inmediata, la critican, son cuentos reaccionarios contra un mundo gris e insensible. A los horrores de la guerra y el abuso Valadés responde con la ternura y la sinceridad de sus personajes, cuya ingenuidad se ve templada por la ironía de sus historias.

    - La última guerra. Amado Nervo. Ocho cuentos, tres poemas y una colección de microcuentos de Nervo, todos ellos de ciencia ficción, seleccionados por H. Pascal. Entre ellos está el cuento que da título a la colección y que trata el tema de la rebelión animal mucho antes que Orwell y Machen se lo apropiaran. Esta colección definitivamente nos muestra una faceta poco conocida de Nervo, autor que en general es considerado un poeta ultrasentimental. Aparte de alguno que otro modismo demasiado característico de la sociedad decimonónica, se trata de obras bellas e imaginativas que ahora deben ser recuperadas y estudiadas con nuevos ojos.

    - Gozoología mayor. Arturo Arredondo. Doce cuentos eróticos y que conforman la opera prima de Arturo Arredondo (sin parentesco con Inés Arredondo, por lo menos hasta donde tengo noticia), que resulta ser un maravilloso cuentista. Todos los cuentos tienen, por supuesto, encuentros sexuales o bien una carga sexual en el desarrollo de sus tramas; por supuesto, abarcan muchas gamas de posibilidades sexuales (aunque principalmente se inclinan hacia la bisexualidad); por supuesto, todos incluyen cuanto menos una imagen animal en su desarrollo, siempre en plan simbólico; y varios juegan también con géneros establecidos: algo de drama, algo de romance, algo de miedo, algo de crónica y algo de bestiario. El verdadero tema que emerge como hilo narrativo es el de las relaciones humanas (en el caso de dos textos sobre insectos, metafóricamente), que entre más intensas sean mayor fugacidad tendrán. Y entre mas dolorosas, más perdurables.

    - Asfódelos. Bernardo Couto Castillo. "Cuentos de locura y de muerte"... el único libro publicado en vida por Bernardo Couto Castillo es una auténtica "obra maldita", en que el autor presenta su propia interpretación de los modernistas y los poetas malditos (especialmente Baudelaire) en doce cuentos obsesionados con la muerte y sus muchas manifestaciones. El propio Couto Castillo era toda una rareza en su tiempo, un "enfant terrible" que murió a los 21 años de edad (publicó "Asfódelos" a los 18) y cuyos amigos y compañeros escritores apenas pudieron comprender. En fechas muy recientes han sido recopilados los cuentos completos de Couto Castillo --incluyendo, según parece, sus poemas en prosa sobre el tema del Pierrot y la Colombina.

    - Un tipo de cuidado. Francisco Hinojosa. Ocho cuentos con estilo irreverente, inquietante y sumamente perturbador. El eje temático es el absurdo, pero también la crueldad, la injusticia. Los relatos están vagamente conectados entre sí (a veces reaparecen personajes o anécdotas de cuentos anteriores), como están vagamente anclados en el mundo "real"... de creerle a la crítica "este universo no es una fantasía, sino la palmaria revelación de nuestra vida cotidiana: el mundo es una madeja de imbecilidad complicada por un sino, eso sí, sumamente divertido"; algo hay de cierto en eso, pero también algo más. La escritura de Hinojosa tiene algo similar a la de Enrique Serna y Mario Bellatín; más allá de lo grotesco en sus relatos hay un malestar mucho más profundo que el humor esperpético matiza más que enmascara; algo similar a la angustia existencial de fin de siglo...

    - Río subterráneo. Inés Arredondo. Doce cuentos de muy diversos temas y estilos, pero que tienen en común la soledad de sus personajes, seres atrapados en mundos que no comprenden del todo y en donde sólo pueden sobrevivir dejándose llevar por la corriente. Como muchos de los escritores mexicanos frecuentemente ignorados por el canon oficial, Arredondo propone una visión del mundo más poética (y filosófica) que la de la literatura realista.

    - Cuentos macabros. Alejandro Cuevas. Quince cuentos de Alejandro Cuevas, en su momento celebrado autor, dramaturgo, cantautor y poeta que hoy en día ha sido prácticamente olvidado... pero que antologías existentes y por existir pretenden traer de vuelta. Se trata de cuentos inconfundiblemente propios del Romanticismo, de la época porfirista (fueron impresos en 1909), con gran influencia por un lado de Allan Poe y por otro de Zolá. Cuentos melodramáticos y a ratos moralinos, pero también sumamente sensibles y en algunos casos verdaderamente estremecedores. En lo personal hubiese agradecido más fantasía y menos costumbrismo en estos relatos, pero es un reproche menor. Por otra parte, es poco usual encontrar un autor local de esa época que tratase con gran simpatía a la gente de color... hasta donde lo permite el viejo estereotipo de creer que la piel blanca y los cabellos rubios son el mayor ideal estético. Todos estos cuentos se encuentran ilustrados por hermosas (y siniestras) viñetas del propio Cuevas.

    - Tapioca Inn, mansión para fantasmas. Francisco Tario. "Mansión de fantasmas dementes con humor musical" de la que sin embargo dijo González Suárez que "sin dejar de ser original tiene algo de estrafalario y mucho de fallido". Se trata de ocho cuentos fantásticos largos más "Música de cabaret", colección de microcuentos. Aunque efectivamente tiene algo de fallido y no es la mejor obra de Tario sí es por otra parte su obra más ambiciosa. Gira en torno al tema del fantasma, que en el mundo de Tario es algo con muchas dimensiones: más que la vida después de la muerte representa la trascendencia del ser más allá de lo inmediatamente cognoscible.
  • - Garabatos en el agua. Felipe Garrido. Colección de microcuentos del ingenioso Garrido, uno de los mejores exponentes nacionales (e internacionales) de éste género. Hay dos escenarios recurrentes: los diálogos de cantina entre un marinero ilustrado y un profesor enamorado de una sirena y las charlas de sobremesa de una extensa familia, amén de miles de textos perfectamente independientes. Temas recurrentes de la colección incluyen el miedo, las oportunidades perdidas, la maravilla y el asombro.

4 comentarios:

GUICHO dijo...

Todo chic, sólo que Fabila va con "b". Saludos.

Fernando Brambila O. dijo...

Tienes un excelente ojo, Guicho. Ya fue corregido el error, gracias por señalarlo. Y gracias por el comentario.

MGF Díaz de León dijo...

Me gustaría leer a Garrido. ¿Qué cuentos trae Garabatos en el agua? ¿Dónde se consigue?

Fernando Brambila O. dijo...

"Garabatos en el agua" fue publicado por la editorial Grijalbo en 1985; hasta donde sé, está fuera de impresión, así que solo se consigue en bibliotecas y librerías de viejo.

Sin embargo este libro es una selección de un libro anterior de Garrido, "La musa y el garabato", publicado por el Fondo de Cultura Económica, que tal vez sea más fácil de conseguir.