31.5.18

Diario de lectura.




- Cinco. Patricio Betteo. Cuentos de Betteo, cada uno dedicado a un sentido: “Los videntes”, “Técnica mixta”, “Tres tiempos”, “Tactorama”, y “El club del silencio”. Además de utilizar muy diversos géneros narrativos y experimentar con varias técnicas ilustrativas, juega también con la presentación de los cuentos: Uno aparece por partes durante todo el libro y se entrelaza con otro de ellos. 

Betteo es un autor que experimenta de manera constante, y si en sus peores momentos es demasiado abstracto, en los mejores consigue obras verdaderamente maravillosas, insólitas. Este libro pertenece a la segunda categoría. 

Hay que hacerle un reproche: Dos de las historias aluden a la homosexualidad (que no es tema común en Betteo) y en las dos se le asocia con lo criminal y lo depravado. Como Betteo no procure destrozar sus propios prejuicios corre un muy grave riesgo de quedarse anquilosado. 

En cambio, hay que alabar un momento particular del cuento “Los videntes” en el cual consigue algo que se antoja imposible: Representar gráficamente las sensaciones táctiles de un personaje invidente. 

No todos los cuentos consiguen presentar de manera adecuada su respectivo sentido —pero los que sí lo logran son auténticas obras maestras breves. 


Un libro recomendable, con la debida reserva. 


Diario de lectura.




- Entre brujas y vientos. Tony Sandoval. Recopilación de cinco cuentos en blanco y negro de Sandoval: “3/4”, “Sueño de ratas”, “Esqueleton”, “Sushi Dream” y “Epidemia de melancolía”. Mantiene los temas de costumbre de Sandoval (lo onírico, los estados de ánimo intensos, lo fantástico, el deseo), combinando nuevas historias con variaciones de historias ya vistas antes. 


Sandoval, de origen mexicano y carrera internacional, ha desarrollado un estilo evocador y una voz propia. Sus historias lo mismo son ‘cuentos crueles’ que poesía en cómic (se reconozca o no la existencia de tal cosa). Este libro hace las delicias tanto de quienes están familiarizados con su estilo como de quienes lo encuentran por primera vez. Sumamente recomendado. 


29.5.18

Diario de lectura.




- Cosas del infierno. Augusto Mora. Una recopilación de varias de las primeras historias publicadas de Mora. Breves, a menudo cercanas a la prosa poética, y con temas recurrentes como la intolerancia, la guerra, la religión y el desamor. 

Como muchas obras juveniles posteriormente recopiladas, muestra las tempranas virtudes y las iniciales fallas del autor. El dibujo recuerda en varios momentos el de José Quintero (precisamente mentor de Mora), y es difícil no sonreír ante su aseveración de que en estas historias cubre “discursos novedosos y poco tratados en cómics anglosajones y orientales”. Desde luego, invita a preguntar: “¿Cuántos has leído, muchacho?”. Por otro lado sí que hay experimentación formal, tanto a nivel de dibujo como de texto. Y está, claro, esa especie de frescura juvenil que es casi imposible recuperar en la madurez. 


Una compilación de interés para los admiradores de Mora que quieran conocer sus inicios, y por sí sola una buena curiosidad gráfica. 


28.5.18

Diario de lectura.




- María Lionza (Cómics Mitos Urbanos #3). (Varios). El tercer volumen de esta antología de cómics, ilustraciones y ensayos sobre determinados personajes míticos de la cultura venezolana. En éste caso, María Lionza: personaje de complejos y muy diversos significados si los hay. Se incluyen tanto autores venezolanos como de países invitados (concretamente México, Colombia y Bolivia). 

El libro se divide en cuatro secciones: El mito, el símbolo, el culto y la urbe (éste último centrado en la imagen de la famosa estatua de Alejandro Colina que representa a María Lionza). Las perspectivas desde las que se aborda a éste personaje son tan variadas como los muchos estilos de dibujo (y narrativos) que se exhiben: Ya sea como protagonista directa, como fuerza simbólica e incluso como guardian invisible. Hay historias humorísticas, fantásticas e inclusive poesía en prosa ilustrada. Lo mismo de las ilustraciones, y los ensayos que van de lo académico a lo confesional. 


En general, una obra de sumo interés, tanto dentro como fuera de su país. Para adeptos y curiosos por igual.