9.3.21

Juegos de palabras.





- Juegos de palabras. Aarón Cruz


Brevísimas historias de imaginación y de fantasía, pequeños poemas o microcuentos en cómic. Tiras a veces enigmáticas, otras graciosas y otras entrañables. La ópera prima del muy joven Cruz (nació en el año 2000 y este libro es del 2019), que se inició como artista de webcomic. 


Es muy difícil resistir la tentación de comparar su obra con la de otros más o menos contemporáneos —pero creo que en este caso es necesario precisamente por ser una obra prima: Porque aunque en efecto recuerda a ésta y a aquel (imposible no tener influencias. ¡Desconfíen de todo artista que asegure no tenerlas!)… aunque lo haga, cada una de estas historias es mejor gozarlas por sí solas. 


Mejor es leerlo y disfrutarlo. 


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5.3.21

Las vocales malditas.

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- Las vocales malditas. Óscar de la Borbolla.

Supe por primera vez de éste libro de cuentos en un taller literario. Al hablar del famoso ejercicio de escribir un texto prescindiendo de alguna letra (digamos, una vocal: Un texto breve sin usar una sola vez la letra “e”) o bien de ciertas frases (el modelo Francés de prescindir del “que”, y de ahí muchos de los textos de José Antonio Ramos Sucre) —al hacerlo surgió el tema de un libro de cuentos basados en las vocales. Cada texto usaba una y sólo una de las cinco vocales. 


Y éste es el libro, para más señas una obra breve de un autor mexicano. Obra de cincuenta páginas que legítimamente puede ser llamada “una joya”. 


Porque cada uno de los textos es al mismo tiempo juego de malabarismos, reflexión sobre el lenguaje y legítima narración. Inclusive los tres primeros son variaciones del mismo tema. “Cantata a Satanás”, “El hereje rebelde” y “Mimí sin bikini” (qué tal), cuentos sobre parejas en crisis sexuales a las que a veces se les añade un tercero y a veces no. 


El cuarto texto, “Los locos somos otro cosmos” viene a ser todo un alegato a favor de la imaginación creativa. 


Y hay que decirlo: El quinto, “Un gurú vudú” sería el único que hace trampa, en el sentido de que tiene que echar mano a palabras que no existen pero que sí se entienden. “¿Mu turnu llugú?”. Pero esto más que un error de Borbolla demuestra los límites del lenguaje. O que vocal “u” la aprovechamos mucho menos, según vean. 


Reitero: Una joya que hay que buscar y apreciar. 


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3.3.21

Lenguaje gay.

 …por muchas razones económico-culturales, México tiende a imitar ciertos hábitos estadounidenses. A veces para mal. 

Por ejemplo, no bastando con que muchos jóvenes gay y demás de estados unidos hagan berrinches por términos como “queer” o “butch” o “drag” —les cuesta aceptar que son términos con una historia importantísima para todos, todos los gay, los, precisamente, queers del mundo y que sí, a veces van a chocar con ideologías modernas. Esto siempre pasa, así es la historia. 


Bueno, pues no bastando con eso, ahora resulta que hay jóvenes gay y demás mexicanos que se quejan de términos como “chacal”, “loca”, “chichifo”, “tortillera”… bueno, pues ni modo, son términos también con historia importantísima. 


Mejor les respondemos con esa frase de Luis Negrón en su libro de cuentos “Mundo Cruel”: 


Nena, agúzate, que este ambiente es así. Todas las locas son iguales y ustedes las jovencitas lo quieren cambian todo de la noche a la mañana. Que si la bisexualidad, que si gay es una identidad política, buchas y locas juntas todo el tiempo, pero, entérate niña, que el mundo es mundo desde hace mucho tiempo. Y este mundo de nosotros es así.


¿Cómo? Pero, ¿entonces hay que prohibirles que se expresen? NO. 


No, todo lo contrario: Qué bueno que el idioma evoluciona, y qué bueno que jóvenes (a fuerzas hay que usar éste término) Queer experimentan con el lenguaje. Que se pelean con él, y que éste a veces les devuelva el derechazo y a veces tanto jóvenes como mayores tengan que deliberar cuidadosamente sobre su postura. 


¿Y entonces? Pues eso: Que es mejor estudiar de donde vienen estos términos, qué significan, y por qué tienen importancia. Porque mucho cuidado: La censura no va a llevarnos a nada bueno, y lo digo por experiencia. 


Que si prefieren, digamos, decir “todes” o “Latinxs”. Okey, perfectísimo, muy bien. Pero, de nuevo, que no se vayan con la finta de que, digamos, “Ay, no ‘chacal’ es un término clasista, qué asco”. No: Vean bien de donde viene y qué significa. 


Total, aprender cosas es muy divertido. Se los prometo. 


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2.3.21

Dibuja una casa.



- Dibuja una casa. Axur Eneas


La segunda novela gráfica de Eneas, tras de “Éste comic no es arte”, es otra obra autobiográfica. Ahora el tema es lo que constituye una casa y un hogar partiendo de una anécdota en apariencia sencilla: La mudanza de la casa materna a un departamento propio. De paso el autor-personaje revisa varios lugares en que ha vivido, junto con una serie de anécdotas-narraciones compartidos por parientes y amigos, todos reforzando el tema de lo que es o no una casa y los vericuetos tan extraños que pueden tomar en Latinoamérica. 


Porque aunque lo que se retrata aquí es la Ciudad de México desde mediados del siglo XX hasta lo que llevamos del XXI (con los nombres de calles y colonias tachados intencionadamente), muchas son anécdotas que ocurren en varios lugares. La casa que nunca se terminó de construir pero que albergó a tres generaciones, por ejemplo. O el profesionista que simple y sencillamente no puede permitirse un lugar propio y probablemente “viviré con mis padres hasta que me muera”. O la madre a la que la gente le insiste que no se divorcie de un marido a todas luces abusivo y que acaba por robarse hasta las escrituras de la casa de ella. O el ejército que llega a desalojar y el terremoto que todo lo destrozó… mejor dicho, que puso en evidencia lo frágiles que eran nuestras convicciones…


Pero esta no es una historia que simplemente se regodee en contar tragedias: Es una historia sobre cambios constantes y lo que es preciso hacer no ya para sobrevivir sino para simple y llanamente Vivir. 


Sumamente recomendado. 


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